Estamos en plena temporada del tomate, y aunque esta riquísimo en ensalada no doy a basto a comer todo lo que mi huerto produce, así que ha llegado la hora de hacer salsa de tomate casera para el invierno, una manera deliciosa de aprovechar los excedentes de esta época. Si no tenéis huerto aprovechad ahora para comprar una buena cantidad de tomates en temporada, todas sus propiedades y beneficios, además de su sabor, están en su mejor momento. Esto vale para todas las frutas y verduras, mejor siempre en temporada. En invierno agradeceréis tener unos botes de salsa de tomate casera, veréis que rica.

Los ingredientes:
Tomate (unos 2kg)
Cebolla (mediana)
Pimiento verde y rojo (opcional)
Ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Especias (opcional)

Salsa de tomate casera
Cebolla, ajo y pimiento verde

Proceso para la salsa de tomate:
Cortamos la cebolla, el ajo, y los pimientos en juliana, echamos aceite en una sartén y añadimos las verduras cortadas. Como podéis ver, no uso azúcar para endulzar la salsa, yo prefiero dejar que la cebolla se vaya caramelizando, comprobareis que termina cogiendo un color amarronado, así nuestra salsa adquiere dulzor sin necesidad de añadir azúcar. Esta vez use pimiento verde porque el aire rompió alguna rama de mis pimientos aun sin madurar pero si no os gusta podéis sustituirlo por pimiento rojo o simplemente añadir solo cebolla y ajo. Una vez la cebolla este caramelizada añadimos el tomate, sal, especias, y lo dejamos todo a fuego lento removiendo de vez en cuando durante 45min a 1 hora.

Salsa de tomate casera
Cocinar entre 45min a 1 hora a fuego lento

Y por ultimo, una vez cocinado el tomate, pasar la mezcla por la batidora o el pasapures, como más os guste el resultado.

Aunque esta es la receta básica podemos adaptarla a nuestro gusto añadiendo especias como el orégano, tomillo, romero, albahaca.., usando aceites aromatizados, o añadiendo más verduras como zanahoria o berenjena. yo suelo añadirle aceite de oliva virgen extra que previamente ha estado macerando con guindillas, para tener algún bote de salsa picante o incluso un toque de cúrcuma y pimienta negra.

Jugad con las combinaciones hasta obtener variedades partiendo de la salsa base que más se ajusten a vuestra cocina. Es perfecta para añadirla luego a pastas, arroces, guisos, carnes…. Una de las salsas básicas más versátiles.