Ansiedad o ataque de pánico, entiende la diferencia

6 Abr 2020 | Psicologia

Las situaciones de ansiedad son frecuentes en la población general. Y no es para menos: la ansiedad es una respuesta humana normal. Sin embargo, en ocasiones esta ansiedad es tan intensa que se desencadena una crisis de ansiedad. Si este pico de ansiedad cursa con sensación de peligro inminente, es cuando hablamos de ataque de pánico.

Qué es exactamente la ansiedad

La ansiedad no es, ni más ni menos, que una respuesta de nuestro cuerpo y nuestra mente ante una situación en la que sentimos una amenaza. Esta amenaza puede ser física, cómo no, pero también emocional o social: por ejemplo, puede darnos intensa ansiedad tener que hablar en público si sentimos que no somos capaces de hacerlo bien y que se nos va a juzgar severamente por ello, o decirle que no a alguna persona que nos imponga en base a su autoridad o severidad, etc.

Qué síntomas tiene la ansiedad

La ansiedad puede presentarse de tres formas, no excluyentes: reacciones de nuestro cuerpo, reacciones de nuestra mente o necesidad de continuo movimiento. Ente las primeras están: la aceleración del pulso, la sensación de ahogo, la dificultad para tragar, así como la tensión muscular, la sudoración, el enrojecimiento y la descomposición intestinal. Entre las segundas, estarían: las preocupaciones, las obsesiones, las rumiaciones, los pensamientos intrusivos o las imágenes o recuerdos recurrentes. Dentro de las terceras, estarían: el rascarse, mover pies y manos, necesitar estar haciendo algo constantemente, involucrarse en mil tareas, etc.

Qué es una crisis de ansiedad

La crisis de ansiedad sobreviene cuando estas respuestas superan un punto crítico y generan gran incomodidad. Las respuestas de ansiedad están situadas en un continuo, es decir, que pueden ser leves, moderadas, intensas, etc… Cuando se vuelven intensas y muy molestas, sentimos que tenemos una crisis de ansiedad.

Qué es un ataque de pánico

Sin embargo, no todas las crisis de ansiedad desembocan en un ataque de pánico, también llamado crisis de angustia. En muchas crisis de ansiedad, la persona sabe que lo que está teniendo es ansiedad, que es muy molesta y que quiere que pase, pero lo identifica bien como ansiedad y como relativamente inocuo. En el ataque de pánico, por el contrario, se apodera de uno la sensación de peligro inminente, de que algo malo va a pasar, de que algo no funciona bien.

Tipos de ataque de pánico

Existen tres tipos de ataque de pánico bastante diferenciados. El más común es el que cursa con miedo a morir: los síntomas son tan intensos que se teme tener un ataque al corazón, estar ahogándose, tener un ictus, etc. Un segundo tipo se basa en la sensación de estar volviéndose loco o estar perdiendo el control sobre los pensamientos. El tercer tipo suele basarse en el temor a desmayarse.

Cuándo se puede generar un trastorno de pánico

Un ataque de pánico atendido adecuadamente puede evitar que se convierta en un trastorno de pánico. El tratamiento consiste en entender que lo que está ocurriendo no implica peligro para la vida ni para la salud mental, recibir información profesional sobre cómo es la ansiedad la que ha provocado esos síntomas. Esta información es muy valiosa porque ayuda a encarar las posibles “réplicas” que, debido a la extremada alerta por el mal momento que se ha vivido, pueden darse en días siguientes. Si tenemos la certeza de que nada malo está ocurriendo y las estrategias psicológicas para afrontar esas réplicas, podemos favorecer que los episodios de pánico vayan decayendo. En muchos casos, el apoyo farmacológico complementario resulta de utilidad. Si, por el contrario, no se recibe la información adecuada, la persona puede entrar en una espiral de miedo al miedo y desencadenar un trastorno de pánico que, aunque también tiene tratamiento, por supuesto, requiere algo más de tiempo y esfuerzo.

Mª José Miguel Quilis | Directora de Apai Psicólogos

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